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Cuadros Buda Decorativo 90 x 160 cm Ver más grande

Cuadros Buda Decorativo 90 x 160 cm

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Si eres de las personas que espera que luego de la muerte su alma pueda trascender a un lugar superior en el que se encontró toda su vida terrenal, la propuesta que te presentamos a continuación es para ti de la mano del padre y modelo de la iluminación, Buda. Es momento de que compres uno de los cuadros decorativos de  este personaje histórico.

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Tamaño90 x 160 cm
Cantidad de Piezas3 Lienzos
ColoresSepia - Marrón
Grosor Bastidor2 cm

Desde el principio de la humanidad, la vida después de la muerte terrenal siempre ha sido un misterio que ha despertado la atención, la curiosidad e incluso el temor de una cantidad casi incontable de personas, debido a que cada ser humano lo único que tiene seguro una vez que nace es el hecho de que la misma eventualmente morirá. Este principio todas las culturas lo han aceptado aún y con todas las diferencias que pueda existir entre cada una de ellas. Lo que eventualmente varía es la sensación o simplemente la creencia de lo que ocurre luego de que la muerte tiene lugar en la vida de cada una de las personas.

Es así como podemos encontrar que para algunos la muerte es un motivo de celebración, puesto que la persona que ha fallecido ha partido de esta tierra en la que por naturaleza se está expuesto inminentemente a tragedias, dolores, sufrimientos, obstáculos y toda una serie de factores que son negativos para la personalidad de cualquier persona, por ende cuando alguien muere es una forma de liberación de todos esos pesares para pasar a una nueva etapa en la que no existe alguna preocupación o sufrimiento porque bien puede ser un paraíso como lo predican las religiones cristianas o simplemente puede ser la nada, en donde no existe ni lo positivo ni lo negativo, en atención a otras corrientes religiosas y filosóficas.

El sufrimiento, es una figura, una sensación, un sentimiento, un estado que está ligado inherentemente a la vida humana, a la existencia y al día a día que tiene lugar en el planeta que tierra. Muchas culturas, religiones, doctrinas y filosofías lo afirman, como por ejemplo el budismo, en donde uno de los cuatro principios básicos existenciales es el sufrimiento por diversidad de causas en el desarrollo de la vida en la tierra, previa a la muerte.

Es muy interesante profundizar en el tema de la muerte y lo que ocurre después de ella desde el punto de vista del budismo, vale decir de los postulados que Sidarta Gautama, mejor conocido como Buda, propugna en cuanto al tema. La cultura oriental en líneas generales tiene la creencia de que luego de que una persona cesa su vida o transitar acá en la tierra, será juzgado de alguna manera por un Dios o por el universo y éste se encargará de decidir si se le otorga a cada persona un castigo o condenación o si por su vida y obra en la tierra tanto humana como espiritualmente merece ser recompensada a través de la figura de la trascendencia, en donde el alma se vuelve energía y se une a la energía universal.

En el caso de alcanzar por la vida y obra en la tierra una condenación, el alma reencarnará cuantas veces sea necesario para que pague o de alguna manera se responsabilice por el mal causado o por la falta de bondad en la conducta. En este supuesto, se puede evidenciar cómo para esta cultura al igual que muchas otras en el mundo, la vida en este plano terrenal, representa un castigo o una manera de estar constantemente expuesto al sufrimiento, a las vicisitudes y a toda una serie de factores que no son positivos para la vida humana desde un punto de vista físico y etéreo.

Por su parte la cultura occidental tiene el referente del cristianismo arraigado en un mayor grado, en donde se afirma que la reencarnación no existe, pero si se habla de un purgatorio, el cual es una especie de limbo entre el cielo y el infierno a donde acuden las almas en primera instancia cuando ocurre la muerte terrenal para purificar cualquier pecado que tuvo lugar en su vida en la tierra, mientras que si el mal causado o los pecados son de cierta magnitud, se les cesa ese beneficio que es similar a una sala de espera para entrar al cielo y se les envía directamente a una condenación eterna en un lugar que mundialmente es temido por las personas, el cual es el infierno.

Ahora bien, retornando al ámbito de la cultura oriental, vale la pena resaltar la labor de un grupo de personas físicas, que se puede decir que dedicaron su vida durante muchos años para encontrar alternativas y presentarle muchos caminos a las personas para que de alguna u otra forma fuera más fácil, posible y materializable para cada ser en el mundo la trascendencia, vale decir, estudiaron y predicaron una fórmula para huir del castigo de la reencarnación en este mundo en el que el dolor y el sufrimiento son inminentes.

Una de esas destacables personas fue un príncipe de la India llamado Sidarta Gautama, quien al alcanzar la mayoría de edad decidió desistir y abandonar su vida perfecta, de lujos, privilegios y comodidades para dedicarse a la vida espiritual como predicador en las calles y posteriormente realizar actividades que le permitieras alcanzar un estado que para él era la solución a todo el sufrimiento causado por diversos factores en la tierra, pero sobre todo, representaba la fórmula para huir de la reencarnación. De modo que dedicó su vida a descubrir de qué manera o cuál era el mejor camino para lograr todo eso con acciones y con actividades concretas en la tierra que garantizaran ese futuro brillante.

Este príncipe llamado Sidarta, quien decidió dejar atrás su vida así como su familia por esta noble causa, se trata nada más y nada menos que del mundialmente conocido Buda, quien adquirió este nombre una vez que se dedicó por completo a su vida espiritual. Los esfuerzos de Buda no sólo se quedaron en palabras, puesto que en poco tiempo fue alcanzado niveles más y más altos espiritualmente con ayuda de la meditación y muchas prácticas que fue aprendiendo en el camino, hasta que en un determinado momento señaló que iba a comenzar una meditación muy profunda a los pies de un árbol y aseguró que no despertaría del trance hasta que hubiera alcanzado la iluminación en todas sus etapas, de modo que pudiera por fin ponerle fin a esa meta que tanto esfuerzo le costó emprender.

En efecto, su promesa se volvió una realidad, puesto que este personaje en aquel momento que decidió comenzar una meditación tan profunda alcanzó de manera rápida y muy exitosa la iluminación en sus tres etapas, las cuales son el conocimiento y la visión de todo el saber universal, de todas las causas y consecuencias, vale decir las relaciones de causalidad de todos los eventos que tienen lugar o que pueden suceder en esta vida terrenal, así como una visión de todo el conocimiento más allá de la tierra, es decir, trascendiendo barreras físicas y llegando hasta todos los rincones del universo y más allá y por último la etapa conocida como el tercer ojo, en donde se puede alcanzar la capacidad de ver todo lo que tiene lugar en la vida desde una perspectiva completamente desinteresada y saber discernir y tomar la mejor opción o decisión ante cualquier circunstancia sin verse influenciado por ningún prejuicio u otra forma de subjetividad.

Es por esto que Buda es considerado un hito de la cultura oriental, ya que no sólo fue capaz de alcanzar ese objetivo tan maravilloso y trascendental, sino que también descubrió el camino que debe seguirse para alcanzar el mismo estado y se dedicó a predicarlo, de forma que todas las personas en el mundo tuvieran la oportunidad de seguir sus directrices o consejos y con esto alcanzar el mismo estado y disminuir o eliminar por completo el sufrimiento inherente a la vida en la tierra.

Ante esta descripción tan brillante de una vida ejemplar, de más está decir que vale la pena homenajearlo, mantenerlo como referente o inclusive seguirlo si es posible, cosa que ya se ha realizado no sólo en la india y en el oriente del mundo sino que en todo el planeta en donde se han erigido cientos de altares y estatuas en honor a este personaje hindú. Es por esta razón que te hacemos una maravillosa propuesta para que desde tu singularidad puedas cumplir con lo anteriormente mencionado.

Para nadie es un secreto que representa una gran dificultad asistir constante mente a los altares que se han construido en honor a Buda en el mundo para homenajear su obra o bien para aprender un poco más de su doctrina o filosofía de vida.

Es allí donde el arte trae una solución rápida, accesible, económica y sobre todo muy original, en donde podrás adquirir todos los beneficios que una imagen de Buda puede tener con tan sólo comprar un cuadro o varios cuadros decorativos y colocarlos en la comodidad de tu hogar, oficina o cualquier espacio que frecuentes y en el que desarrolles tu vida.

Así que no lo pienses más y compra ya mismo uno de los cuadros de 90 por 160 cm en los que la imagen de Buda se encuentra estampada para admirar toda su hazaña y por supuesto para decorar y embellecer todas las áreas de tu elección. Adquiere uno lo más pronto posible y cumple todas las metas que desees con ayuda de este gran referente espiritual.

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Cuadros Buda Decorativo 90 x 160 cm

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